Laura Barragán

Desde muy pequeña fui curiosa del cuerpo, del movimiento en toda su extensión de la palabra: desde la danza folklore hasta los movimientos mas contemporáneos, desde jugar en el mar del caribe colombiano hasta saltar entre el asfalto de la capital. Los caminos de la vida me llevaron a la carrera de medicina la cual no culminé puesto que la urgencia por moverme como loca y dedicarme a la danza no me lo permitieron. Así, aterricé en  la Facultad de Artes ASAB de la Universidad Distrital de Bogotá, donde me acogieron con los brazos abiertos diferentes técnicas de estudio del movimiento y de la creación. Obtuve el título como bailarina mientras trabajaba en diferentes compañías de danza, centros de formación y proyectos artísticos y culturales. Pero al estar tantas horas en las aulas, en los escenarios y en las salas de ensayo también aprendí otra lección, que venía de la necesidad de cuidar mi cuerpo, mimarlo y restaurarlo, después de disfrutarlo bailando. Fue allí cuando conecté con las técnicas somáticas y terapéuticas: Fendelkrais, Pilates y Yoga.

Cada camino ha sido único y ha llegado a mi vida de manera particular y vivencial. Yoga, por ejemplo, llegó del cansancio de sentir que mi alma y mi mente querían ir más allá de lo que mi cuerpo podía. Comencé con clases sueltas, luego talleres, cursos, y muchas personas que me enseñaron el camino del yoga. Finalmente me titulé en los principios fundamentales del Yoga: Astanga-Hatha, Karma, Jñana yBhakti.

Por otro lado, el Pilates llegó tras una lesión. Se convirtió en mi posibilidad de restaurar heridas, mantener mi cuerpo sano y al mismo tiempo entrenado. En este caso, fui directa al aprendizaje del método con la formación en el Centro Proworks y con cursos de enfoque en Pilates para bailarines, del Pilates Studio Bogotá. Inmediatamente vinieron las ganas de compartir el método, mezclándolo con mi experiencia previa en la danza, y todo el pasaje corporal aprendido.

Y después aterricé en Madrid. Ciudad que me acoge desde la danza en varias compañías locales, en el Conservatorio Superior de Danza María de Ávila y en el Máster de Prácticas Escénicas y Cultura Visual del Museo Reina Sofía y la Facultad de Artes de Castilla y la Mancha. Además desde lo terapéutico, he trabajado en diferentes clínicas de fisioterapia, dónde he complementado mi formación manteniendo un acompañamiento cercano con los fisioterapeutas con los que he trabajado.

Considero firmemente que el cuerpo es sabio, y al igual que nuestras emociones y pensamientos, nos habla cuando algo le pasa. Escucharlo, es solo acompañarlo, desde facilitadores como el Yoga y el Pilates, fortalecemos la autoconciencia y la sincronía en todo nuestro ecosistema interno.

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